Archivos para noviembre, 2013

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-I-

A los Ramones jamás se les pasó por la cabeza que tuvieran algo que propagar. Los chicos de Joey Ramone “eran”, sin más, y morían de su propio mal, en cualquier esquina de Nueva York. Sin amenazas, sin colmillazos, sin necesidad de demostrar su verdad…

Todo esto cambió con el punk inglés. El vacío americano se convirtió en mensaje en manos de los Sex Pistols y Johnny Rotten se transformó en el gran profeta del movimiento. No bastaba con ser, era necesario además parecer, demostrar y morder. Había que difundir el virus, y para ello, en primer lugar, había que hacerlo mucho más contagioso. Más virulento.

Los Sex Pistols atraparon el zeitgeist americano, como lo atraparon muchísimos grupos de la época (estaba ahí), pero sólo pudieron expresarlo con las formas tradicionales del rock and roll -concretamente, en su caso, con el lado más guitarrero y violento (epos). En ese aspecto, no subvertieron nada. Puentearon, en gran medida, a los Ramones (que sí habían sacado, literalmente, las tripas al género, vaciando sus formas canónicas) y enlazaron con los New York Dolls, y a través de ellos, con toda la tradición del rock duro, hasta los Stones.

Su violento ataque sónico duró pocos meses, pero su mensaje trastocó de tal modo a la sociedad anglosajona, que el punk se convirtió en un peligro social, casi en un terremoto (algo que no había ocurrido desde los Stones).

Y que ya nunca jamás volvería a ocurrir…

Con el aniquilamiento de los Sex Pistols (o para ser exactos, con su autodestrucción), bien puede decirse que la sociedad y el poder se hicieron inmunes, definitivamente, a las viejas fuerzas subversivas que el rock and roll lleva en su seno.

Desde 1977, nos guste o no, el rock auténtico se resolverá en pequeñas escaramuzas y el poder desarrollará una inatacable capacidad de digerir sus provocaciones.

-II-

La historia de los Sex Pistols comienza a finales de 1976, con el lanzamiento de un single memorable, “Anarchy in the UK”. Las tes de Johnny Rotten, sus erres, su fraseo lento y desdeñoso, sus carcajadas de perro demoniaco… se encargan de forjar el primer gran himno de la banda. Todo un colmillazo en la yugular, que confía más en la fuerza que en la velocidad (contrariamente a los Ramones más revolucionarios).

Prontó llegará un nuevo single, “God save the Queen”, confirmación de que existe un abismo entre el “No future for you” de Johnny Rotten y los “I don´t want”, “I don´t care”, “I don´t like”… de Joey Ramone; justo el que existe entre un grito de guerra y una simple verdad desnuda.

A partir de estas dos canciones, los Sex Pistols desfogarán ya del todo su vertiente hímnica y su espíritu más rockero. La guitarra se irá apoderando más y más de las canciones, como los instrumentos de Keith Richard y Pete Townshend se apoderaban de los himnos de los Stones y de los Who. Con la misma energía…

Pretty Vacant” será el primer atisbo de lo que hablo (una de sus mejores canciones, sin duda) y las publicaciones de 1977 no harán sino ahondar el camino. “Problems” -un poderosísimo hard rock-, “EMI”, “Holiday in the Sun”, “Liar”, “New York”, “No feelings”… son gloriosos homenajes al rock and roll, interpretados con una fuerza de sangre acérrima y “Bodies” contiene uno de los estribillos más exaltantes de la historia del género. Tanto que te arrastra con él…

A través de los New York Dolls, la banda parece haber invocado el espíritu de los Stones, de los Who, de los Kinks más rockeros, de Led Zeppelin…

– III –

Pero pronto llegaría la autodestrucción. El virus de los Sex Pistols, que parecía dispuesto a invadir el mundo entero, acabó con sus portadores, y al tiempo, inmunizó al sistema frente a amenazas futuras. Ya nada volvería a ser lo mismo…

El rock como auténtico peligro social, como una fuerza arrolladora que puede trastocar todos los pilares del sistema, pereció en 1977, con los Sex Pistols.

Desde entonces, toda revolución resulta insignificante… todo está bajo control (…) El rock es sólo música…

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– I –

El rock llevaba años esperando a sus “bárbaros” y al final estos llegaron…

Tommy, Joey, Dee Dee y Johnny Ramone eran cuatro patanes que se morían de aburrimiento en las calles de Nueva York. Como otros miles…

Sin embargo, de entre toda esa gatería americana que se afanaba por “matar el tiempo” en aquellos años, fueron ellos los que encontraron la fórmula más instantánea de aniquilación. Los Ramones determinaron que, para matar su tiempo, bastaba con dos minutos: dos minutos de canción tocada a toda hostia.

Había nacido el punk…

-II-

Los Ramones lobotomizaron el rock de los años 50 y 60, desde su particular detrito.

Transformaron al viejo rocker en poco menos que un zombie. Mantuvieron sus entrañas, desposeyéndolo de su cerebro y su corazón (lobotomía adolescente). Utilizaban aún, en su música, los elementos de un viejo lenguaje -el pop-rock de veinte años atrás-, pero su significado parecía haberse perdido para siempre, en sus cerebelos…

El cuarteto pasó a cuchillo, pues, el viejo rock and roll, conservando no obstante su cadáver: rebajaron las letras y los temas simplones al nivel de su idiocia cretinoide; la melodía -esa muchachita linda del pop de principios de los 60- acabó poco menos que estuprada en manos de esta pandilla de salvajes; y la ardentísima energía de sus canciones era incapaz de ocultar una indiferencia letal… Incluso la velocidad -tradicional- del género quedó como transfigurada: y es que nunca antes el rock and roll se había dirigido tan rápido a ninguna parte…

Ya sólo faltaba que Johnny Ramone sometiera a la guitarra de Chuck Berry a algo parecido a un proceso de electroshock… y la revolución, al fin, se consumaría.

-III-

En este sentido, hablar de los Stooges, o de los New York Dolls, o de las bandas de garaje como anticipos del punk es puro bizantinismo… El punk (los Ramones) es un rock que se dirige a ninguna parte, y que ha perdido TODO su sentido. Un “vaciado de entrañas” completo, tanto musical como anímico, que sólo han conseguido estos cuatro desechos de Nueva York. Y nadie más, antes que ellos.

No hay en los Ramones pretensiones artísticas; no existe glorificación alguna de la guitarra; no hay vacíos metafísicos o intelectuales; no hay técnica; no hay “mensaje”, no hay la más mínima aspiración musical. De ningún supuesto precursor puede decirse todo eso (y quizás tampoco de ningún discípulo).

Si el punk, entre otras cosas, consiste en tocar fondo… sólo los Ramones cayeron tan bajo.

-IV-

Los acordes de asalto de Johnny Ramone se encargan de propulsar los cinco clásicos de 1976: “Blietzkrieg Bop”, “Judy is a Punk”, “Beat on the Brat”, “I wanna sniff some Glue” y “Today your Love, tomorrow the World”. Las tres primeras son composiciones supersónicas, de ritmo martilleante; “I wanna sniff some Glue” se convertirá en su primer adefesio y “Today your Love, tomorrow the World” en su primer gran himno “militar”. Escuchar este trabajo de los Ramones es lo más parecido a asistir al descubrimiento del fuego, o a la utilización de la primera herramienta: la banda, en años posteriores, no volvería a mostrarse ya tan troglodítica…

…pero el dominio definitivo del fuego lo conseguirán en 1977. Una tras otra, se suceden las cápsulas de rock concentrado y supersónico: “Teenage Lobotomy” es, quizás, la gilipollez maestra de los Ramones.

Rockaway Beach”, “Sheena is a punk rocker”, “Gimme Gimme Shock Treatment”, “Commando” y “Cretin Hop” arrancan a mata guitarra, y no ponen los pies en el suelo hasta dos minutos después. “I wanna be well” y “I don´t care”, por su parte, son las personalísimas “baladas” de esta pandilla de estafermos…

1978 señala la obsolescencia artística del grupo. Por suerte, “I wanna be sedated” y “I´m against it” (potentísima declaración de principios del cuarteto) se encargan de salvar el año… pero los Ramones están ya acabados; y con su misión -aquí, en la tierra del rock and roll- debidamente cumplida.

– VI-

En su música se encierran -como si de una fecundísima semilla se tratara- todas las potencialidades del punk: su rama cómica, la más “hard-rock” o dura, la nihilista, la veloz, la carroñosa, la melódica, el “horror-punk”…

Treinta años después de su aparición bien puede afirmarse que los Ramones fueron, sin duda alguna, la banda más decisiva e influyente de la historia del punk. Una gloriosa inepcia, que transfiguró todas las bases del rock and roll tradicional, sin ni siquiera proponérselo.

Por primera vez, el espíritu punk había tomado posesión completa de un ”cuerpo”…

– VII –

Ninguna “amenaza” podrá superar jamás ese terrible “hecho” que fueron los Ramones.