Un Condenado a Muerte se ha escapado (1956)

Publicado: noviembre 27, 2011 en Bufo Alvarius bajo el Cactus Saguaro (CINE)



Otro personaje “recluido” más de Bresson, otro marginal con “algo” en los ojos, como todos los actores protagonistas de su filmografía.

Es, sin duda, una gran película de evasión carcelaria pero es que, en su minimalismo, acaba siendo mucho más que eso.

Un compañero me dijo cierta vez que era una de las fugas más aburridas a las que había asistido jamás. Superficialmente hablando, tenía toda la razón del mundo (hay mil filmes de penitenciaría más dinámicos que este); pero basta que haga uno sus mementos, para darse cuenta de cuán equivocado estaba.

De hecho, y parafraseando la frase de mi amigo, yo me atrevería a decir que esta es la búsqueda de la libertad más paciente a la que yo he asistido jamás en una sala de cine.

Porque eso es Fontaine: un tío con una pasión irreprimible (la libertad) y la paciencia necesaria para esperar o actuar, según llegue el caso (y en su perseverante búsqueda, se la trae al pairo que nos aburra). La escena de los pasos del teniente y de Jost sobre la gravilla, deteniéndose estoicamente cuando se aleja el tren y avanzando cuando este se acerca de nuevo es casi un símbolo de la película. Fontaine es poco menos que un monje en una celda y su fuga, una paciente obra de benedictinos.

Me temo que mi compañero jamás se hubiera escapado de un presidio; a mi compañero los guardas se lo hubieran cargado, en ese justo momento en el que, aburrido de la paciente búsqueda de su propia libertad, hubiera hecho un mínimo acto efectista o impulsivo, un paso de más en la gravilla de la terraza, una muesca de más en la puerta de su celda… un “espasmo” animal.

Se cuentan con los dedos de una mano las películas que hablen de una forma tan sencilla (y al tiempo tan honda) sobre esa gran pasión que es la libertad; sobre la infinita paciencia que es necesaria para conseguirla; sobre en qué radica, en el fondo, la diferencia del ser humano frente a cualquier otro animal de la creación (o de la evolución).

“¿Me promete que no intentará fugarse?”, le pregunta el oficial nazi a Fontaine, al principio de la película.

“Sí, se lo prometo”, contesta este.

Tras esa insignificante mentira, asistimos a una hora y media de verdad. A una obra maestra del cine.

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comentarios
  1. plared dice:

    Pocas veces la sensacion de estar encerrado se ha plasmado de forma tan magistral. Pocas veces los ruidos que apenas se deberian de notar, han dado fuerza a una pelicula. Pocas veces una pelicula de un tipo encerrado me ha gustado. Esta si lo ha hecho. Saludos

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